¿Cómo
influye la educación física en la salud?
Uno de los principales propósitos generales de la
educación física es lograr en aquellos que la practican el hábito, la
adquisición de un estilo de vida activo y saludable. La Organización Mundial de
la Salud (OMS), en la Carta de Ottawa (1986), considera los estilos de vida
saludables como componentes importantes de intervención para promover la salud
en el marco de la vida cotidiana, en los centros de enseñanza, de trabajo y de
recreo. Pretende que toda persona tenga cuidados consigo mismo y hacia los demás,
la capacidad de tomar decisiones, de controlar su vida propia y asegurar que la
sociedad ofrezca a todos la posibilidad de gozar de un buen estado de salud.
Para impulsar la salud, la educación física tiene como propósitos
fundamentales: ofrecer una base sólida para la práctica de la actividad física
durante toda la vida, desarrollar y fomentar la salud y bienestar de los
estudiantes, para ofrecer un espacio para el ocio y la convivencia social y
ayudar a prevenir y reducir los problemas de salud que puedan producirse en el futuro.
Efectos
positivos de la actividad física sobre el organismo
Los
beneficios que tiene una práctica correcta de actividad física sobre algunos sistemas
y aparatos de nuestro organismo. Éstos son:
·
Aparato
Locomotor.
·
Aparato
Cardiovascular.
·
Aparato
Respiratorio.
·
Sistema
Nervioso.
El Aparato Locomotor
El
aparato locomotor nos permite realizar cualquier acción voluntaria. Está
formado por:
·
Huesos:
Partes rígidas del sistema que se comportan como palancas. Ejercen una función
de armazón, sostén y protección del organismo.
·
Articulaciones:
Puntos donde se unen dos o más huesos, que funcionan como partes móviles del
esqueleto.
·
Músculos:
Transforman la energía química en energía mecánica, y nos permiten el
deslizamiento de los huesos alrededor de los ejes de giro definidos en cada
articulación.
Los
músculos esqueléticos (empleados en las contracciones voluntarias) se muestran
receptivos a los cambios que conlleva el acondicionamiento físico. El ejercicio
físico produce un aumento del volumen y eficacia de la musculatura empleada,
además de unas mayores posibilidades de estiramiento y movilidad articular.
Así, se favorece la adopción de posturas correctas, dificultando la aparición
de desviaciones en la columna vertebral.
Los trabajos aeróbicos se plasman en la mejora de la
capacidad del músculo para obtener energía de las fuentes aeróbicas. Se aumenta
el contenido de mioglobina (proteína que fija el oxígeno, liberándolo cuando
hay déficit), el volumen y el número de mitocondrias de las células musculares.
El trabajo de resistencia incrementa poco la capacidad de fuerza del músculo;
pero el trabajo de fuerza permitirá un mayor engrosamiento de las fibras
musculares, dando lugar a la hipertrofia, aumentando la capacidad circulatoria
y extrayendo más oxígeno de la sangre.
La rigidez de las articulaciones, condicionada por el
engrosamiento de los cartílagos, es progresiva con el aumento de edad, y sólo
se contrarresta con la actividad física regular, que mantiene la movilidad y
flexibilidad articulares.
El fortalecimiento de los tendones e inserciones
ligamentosas en los huesos, gracias al ejercicio, permite soportar tensiones
más elevadas con menor amenaza de lesión. Además, la actividad física resulta
indispensable para la calcificación de los huesos, con lo que se previenen
patologías degradantes de este sistema óseo y articular.
El Aparato Cardiovascular
El aparato cardiovascular es el encargado de transportar
el oxígeno y las sustancias nutritivas a través de la sangre a los diferentes
tejidos, así como, gracias a la sangre, eliminar los desechos producidos por
las células.
Está
formado por:
·
El
corazón, que hace de bomba impulsora de la sangre.
· Los
vasos sanguíneos (arterias, arteriolas, capilares, vénulas y venas). Son las
cañerías por las cuales circula la sangre.
Podemos decir que el corazón bombea la sangre, que
transporta por medio de los vasos sanguíneos el oxígeno y los nutrientes que
necesita la célula para obtener energía.
Respecto al corazón, es uno de los órganos en los que
mejor se pueden observar las repercusiones del ejercicio. Una actividad física
de baja intensidad y larga duración (120-140 pulsaciones/minuto) aumenta el
volumen de las cavidades (cabe más sangre en las aurículas y ventrículos) y las
paredes (miocardio) se hacen más gruesas; gracias a esto, la masa muscular y la
contractibilidad cardíaca sufren un incremento, lo que hace que envíe sangre
con más fuerza al aparato circulatorio. Estas mejoras debidas a la actividad
física se reflejan en un aumento de la eficacia de bombeo, lo que ocasiona un
descenso de la frecuencia cardíaca de reposo. O sea, con un número más bajo de
latidos se expulsa el mismo volumen de sangre, y el corazón realiza un trabajo
más cómodo (una persona tiene menos pulsaciones por minuto cuando está
entrenada, que cuando no lo está).
Otro efecto importante de la actividad física sobre el
aparato cardiovascular es el aumento de la capilarización, tanto cardíaca
-vasos encargados de irrigar al propio corazón- como de la mayoría de los
músculos, órganos y tejidos, a la vez que se mantiene la elasticidad arterial,
que es uno de los factores facilitadores de la circulación sanguínea.
Se previene la aparición de arteriosclerosis (o
disminución del calibre de los capilares), con lo que se ayudará a evitar la
aparición de embolias y enfermedades coronarias.
El Aparato Respiratorio
El aparato respiratorio está implicado en la captación
del oxígeno (O2) contenido en el aire atmosférico, y en la eliminación del
dióxido de carbono (CO2) sintetizado en el organismo como producto de desecho.
Asegura el intercambio gaseoso entre el aire atmosférico y la sangre.
Está
formado por:
·
Vías
respiratorias superiores: Son la nariz y fosas nasales, faringe y laringe. Se
encargan de calentar, humidificar y filtrar el aire inspirado.
·
Aparato
broncopulmonar: Está formado por la tráquea, los dos bronquios principales y
los pulmones (que a su vez poseen bronquiolos y alvéolos).
La actividad física aumenta el metabolismo del organismo
y, por tanto, las necesidades de oxígeno.
Respecto a los pulmones, la frecuencia y amplitud
respiratoria se ven elevadas, gracias al incremento de la capacidad pulmonar
(capacidad vital y máxima capacidad respiratoria) y la eficacia de la
musculatura respiratoria. Las posibilidades de ensanchamiento de la caja
torácica también aumentan, debido a los músculos que se encargan de realizar
ese trabajo (diafragma, intercostales, recto abdominal y oblícuos).
Se incrementa además la cantidad de hemoglobina de los
glóbulos rojos y, dado que es la responsable de captar el oxígeno de los alvéolos,
su transporte hasta los tejidos, el intercambio de CO2 y la expulsión de éste
en el saco alveolar, se verán mejorados.
El Sistema Nervioso
Atendiendo a una división desde un punto de vista
funcional, el sistema nervioso se compone de:
·
Sistema
nervioso somático (o voluntario), que se encarga de la actividad muscular.
·
Sistema
nervioso vegetativo (o autónomo), responsable del control de las funciones
orgánicas.
La práctica de actividad física tiene una serie de
beneficios sobre este sistema, que van desde un progreso en aspectos
coordinativos, hasta la posibilidad de disminución de los niveles de ansiedad y
agresividad, pasando por la mejora del descanso y el sueño. Puede ayudar a
prevenir situaciones depresivas o estresantes, aumentando a la vez las
posibilidades de ejecución.
Muchos médicos han descubierto en el ejercicio físico
continuado una herramienta para combatir el estrés de sus pacientes.
Generalmente, los factores externos que desencadenan una situación de
sobrecarga psíquica van a seguir incidiendo, pero la persona que habitualmente
realiza actividad física está en condiciones de manejar, reconducir o
enfrentarse más eficazmente al estrés.
La condición física como mejora de la salud
Al realizar ejercicio físico mejoramos nuestra condición
física y, por lo tanto, las capacidades condicionantes o capacidades físicas
básicas. Dichas capacidades físicas básicas o capacidades físico-motrices se
pueden definir, según Castañer y Camerino, como el conjunto de
componentes de la condición física que intervienen, en mayor o menor grado, en
la consecución de una habilidad motriz. Son la fuerza, la resistencia, la
velocidad y la flexibilidad.
A
continuación se exponen los beneficios de su trabajo con relación a la salud:
La Flexibilidad
Según Álvarez del Villar, la flexibilidad es la
cualidad que, con base en la movilidad articular y extensibilidad y elasticidad
muscular, permite el máximo recorrido de las articulaciones en posiciones
diversas, pudiendo el sujeto realizar acciones que requieren gran agilidad y
destreza.
El mantenimiento de posturas incorrectas durante períodos
prolongados trae como consecuencia una pérdida de extensibilidad y elasticidad
de los músculos, lo que supone una pérdida de flexibilidad. La insuficiencia de
ejercicio, las condiciones laborales sedentarias actuales, la prolongada
posición sentada de los niños/as en el colegio, frente al televisor... que hace
adoptar al individuo posiciones nocivas, tiende a fijar posturas incorrectas, y
llega a convertir actitudes normales en deformaciones.
La falta de flexibilidad ocasiona deterioro de la
coordinación, predispone a lesiones y a la adquisición de defectos posturales y
empeora la calidad del movimiento. Así, la flexibilidad es necesaria para:
·
Llegar
a los límites de cualquier región corporal, sin deterioro de ésta y de forma
activa.
·
Desplazarse
con mayor rapidez. La velocidad de desplazamiento está en función de la
frecuencia y amplitud de zancada.
·
Evitar
lesiones: No sólo las musculares, sino también articulares.
·
Ejercer
mejor nuestra fuerza: Porque un antagonista que se extiende fácilmente permite
más libertad de movimientos.
·
Estar
en forma, ya que determinadas actividades necesitan de esta capacidad.
La Resistencia
Según Castañer y Camerino, la resistencia es la
capacidad de soportar el estado de fatiga progresiva que sobreviene en un
trabajo de larga duración.
La
resistencia tiene diversos efectos beneficiosos sobre el organismo, como son:
·
Descenso
de la frecuencia cardíaca.
·
Disminución
del peso corporal.
·
Incremento
de la capacidad respiratoria.
·
Incremento
de la vascularización del músculo.
·
Incremento
de los glóbulos rojos y de la proporción de oxígeno en sangre.
·
Mejora
del funcionamiento de los riñones.
La Velocidad
Según Zarciorskij, la
velocidad es la capacidad de realizar uno o varios movimientos en el menor
tiempo posible... a un ritmo de ejecución máximo y durante un período breve.
La velocidad es una capacidad con
escasa incidencia fuera de la vida cotidiana, al contrario que la fuerza,
resistencia o flexibilidad. Por otro lado, se trata de una capacidad con escaso
margen de mejora al trabajarla y que además, en determinadas manifestaciones,
implica el uso de ciertas medidas de seguridad para prevenir lesiones y
accidentes.
La Fuerza
Castañer y Camerino dicen que es la capacidad motriz
de superar una resistencia por medio de la oposición ejercida por la tensión de
la musculatura.
La fuerza permite la realización
de distintas actividades cotidianas, como tirar, empujar o levantar objetos.
Unos músculos fuertes y resistentes ayudan a mantener una buena postura y
prevenir las lesiones y dolores de espalda, así como realizar actividades
cotidianas con más facilidad y sin fatiga, como transportar, levantar
objetos...
Nuestro objetivo primordial en el
trabajo de fuerza general debe ser dotarnos de una musculatura armónica y
equilibrada, sin desajustes entre los grupos musculares, que posibilite la base
muscular necesaria para la ejecución de las conductas motrices usuales. Se sabe
que una fuerza adecuada aumenta la eficacia motora, ayuda a la adopción de
posturas correctas y reduce el riesgo de lesiones.
Bibliografía
consultada
·
Alter,
M. (1990). Los estiramientos. Bases científicas y desarrollo de ejercicios. Barcelona:
Paidotribo.
·
Castañer,
M. y Camerino, O (1993). La Educación Física en la enseñanza primaria.
Barcelona: INDE.
·
http://www.efdeportes.com/efd51/salud1.htm
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